Atentos a los posibles signos de hipertensión arterial, la asesina silenciosa

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial (HTA), una patología que afecta a algo más del 40% de la población adultaen Galicia, así como en el resto de España. “Se trata de la principal causa prevenible de enfermedad cardiovascular y muerte en países desarrollados”,señala el médico internista y miembro de SOGAMI (Sociedad Gallega de Medicina Interna), José Luis Díaz. “Los pacientes con hipertensión arterial no tratada o mal controlada pueden sufrir a lo largo de los años diversas complicaciones cardiovascularescomo angina o infarto de miocardio, muerte súbita, insuficiencia cardíaca, hemorragia cerebral, trombosis o embolia cerebrales  y arteriopatía periférica (problema circulatorio de los miembros inferiores)”, añade el doctor del CHUAC (Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña).

El internista, al igual que los médicos de Atención Primaria y otros especialistas, está capacitado para diagnosticar y tratar la hipertensión arterial, así como prevenir sus complicaciones. Además, buena parte de las Unidades Especializadas en Hipertensión y Riesgo Vascular de nuestro país, que son unidades de élite en el tratamiento de los pacientes hipertensos más complejos y en el campo de la investigación y la docencia, están integradas por internistas. 

¿Soy hipertenso?

La hipertensión arterial (HTA) se ha definido como el nivel de presión arterial mantenido en el tiempo a partir del cual iniciar un tratamiento antihipertensivo (mejorando hábitos de vida y/o con fármacos) reporta beneficios que superan de forma inequívoca a los riesgos que pudieran derivarse de dicho tratamiento. Y esas cifras se sitúan en valores de presión arterial sistólica igual o superiores a 140 mmHg (14 en términos coloquiales) y/o valores de presión arterial diastólica (la “baja”) igual o superiores a 90 mmHg (9 en términos coloquiales). Es decir, se considera HTA cifras de presión arterial igual o superiores a 140/90 mmHg. “A partir de ahí, se considera presión arterial “normal” cifras de presión arterial sistólica situadas entre 120-129 mmHg y/o de presión arterial diastólica situadas entre 80-84 mmHg. Por último, se considera presión arterial “óptima” cifras de presión arterial sistólica menores 120 mmHg y de presión arterial diastólica menores de 80 mmHg”, explica el doctor Díaz.

‘La asesina silenciosa’

La hipertensión arterial no provoca síntomas en sí misma y por eso se le ha dado en llamar, al igual que a otros factores de riesgo cardiovascular, la “asesina silenciosa”. Y es que, cuando la hipertensión arterial provoca síntomas (alteraciones visuales, dolor de cabeza, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, dolor abdominal o trastornos renales) es porque pueden haber aparecido ya complicaciones relacionadas. “Pero no debe de cundir la alarma, puesto que la aparición de dolor de cabeza en un paciente hipertenso -sobre todo si tiene la presión arterial tratada y controlada- probablemente sea debida a otra causa como el estrés, ingesta de algunos alimentos, tóxicos (tabaco, alcohol), fiebre o proceso viral más que a una complicación de la hipertensión”, aclara el médico internista. 

Doctor José Luis Díaz.

Por otro lado, la hipertensión arterial puede provocar que tengamos necesidad de orinar por la noche, síntoma que se denomina nicturia. “Este síntoma, sin embargo, tampoco es específico de la hipertensión arterial y puede aparecer en muchos otros procesos como en problemas de próstata, vejiga hiperactiva, apnea del sueño, incontinencia urinaria, etc”, afirma. Además, los pacientes hipertensos que están siendo tratados con diuréticos (antihipertensivos utilizados para “eliminar líquidos”) pueden padecer nicturia sin que ello signifique que tienen un peor control de la presión arterial. “En cualquier caso, ante la aparición significativa de nuevos síntomas lo prudente es consultar con su médico quien le guiará sobre la conducta a seguir”, recomienda el doctor.

Cómo prevenirla

Es frecuente que para poder controlar la hipertensión arterial debamos asociar varios tratamientos farmacológicos, a menudo en una misma cápsula o comprimido. Además, las medidas que se recomiendan para prevenirla o para tomar una vez que ya ha aparecido la HTA son las siguientes:

  • Reducción de peso
  • Programa de ejercicio físico, realizando al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada (ciclismo, running, natación, etc) de 5 a 7 días por semana.
  • Restricción en el consumo de sala menos de 5 gramos por día, lo que se consigue evitando la ingesta de alimentos precocinados y no añadiendo sal de mesa a los alimentos.
  • Moderar el consumo de alcoholno ingiriendo en el caso de los varones más de 2 copas de vino o dos cervezas al día, y no más de la mitad de esa cantidad en el caso de las mujeres
  • Seguir una dieta equilibrada, como por ejemplo la dieta mediterránea, con alto contenido en vegetales, legumbres, frutas frescas, cereales integrales y pescados y, en la que la fuente de grasas sea a expensas de  grasa monoinsaturada (aceite de oliva virgen extra) o poliinsaturada (frutos secos), con restricción de carnes rojas y grasas saturadas.
  • Evitar el consumo de bebidas azucaradas
  • El caféprovoca un pequeño y transitorio aumento de presión arterial aunque algunos estudios recientes indican que pudiera tener un efecto protector a largo plazo. Ante la controversia lo razonable es moderar, no contraindicar, su consumo.

“Alimentos no recomendados en los pacientes hipertensos son por regla general todos aquellos que tengan un alto contenido en sodio (sal) y eso incluye algunas salsas como la mostaza o la salsa de soja”, apunta el doctor. Además,la ingesta crónica de regaliz puede provocar hipertensión arterial“porque su componente principal, el ácido glicirrínico, aumenta en el organismo los niveles de cortisol, lo que favorece la retención de sodio (sal), entre otros efectos”. 

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